Estrategias pedagógicas participativas de aula para la formación ciudadana digital en estudiantes rurales

Gerardo Andrés Gómez-Sanabria

El propósito de este estudio fue comprender las representaciones sociales sobre ciudadanía digital de los estudiantes y profesores de grado décimo en las instituciones educativas del municipio de Guática, Risaralda. La metodología fue cualitativa, de corte crítico-social y se emplearon como instrumentos la entrevista semiestructurada y el grupo focal, aplicados a veinte estudiantes y cinco docentes. Asimismo, se hizo un análisis documental de cuestiones curriculares y políticas. Posteriormente se triangularon los datos, lo cual generó diálogos críticos y propositivos entre los discursos de los sujetos de estudio, el estado del arte y las posturas propias del investigador. De allí emergen como resultados dos categorías de análisis: representaciones sociales de los docentes sobre ciudadanía, ruralidad y ciudadanía digital; y representaciones sociales de los estudiantes sobre ciudadanía. Se concluye que, la ciudadanía digital hace referencia a las dinámicas de interacción social en contextos rurales, la cual se determina por variables subjetivas que trazan nuevas posibilidades de acercamiento a estas comunidades. A partir de estas particularidades identitarias es posible que surjan nuevas concepciones y cambios curriculares cuyos valores permitan hacer un uso adecuado de los escenarios tecnológicos.

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Praxis / Vol. 21, No. 1 – 2025 / 76 - 94
DOI: http://dx.doi.org/10.21676/23897856.6180

Artículo de investigación científica y tecnológica

Estrategias pedagógicas participativas de aula para la formación ciudadana digital en estudiantes rurales

Participatory classroom pedagogical strategies for digital citizenship training in rural students

Gerardo Andrés Gómez-Sanabria 1

Para citar este artículo: Gómez-Sanabria, G, A. Estrategias pedagógicas participativas de aula para la formación ciudadana digital en estudiantes rurales. Praxis. 2025;21(1): 76-94. http://dx.doi.org/10.21676/23897856.6180

Recibido en septiembre 3 de 2024
Aceptado en diciembre 19 de 2024
Publicado en línea en marzo 28 de 2025

RESUMEN

El propósito de este estudio fue comprender las representaciones sociales sobre ciudadanía digital de los estudiantes y profesores de grado décimo en las instituciones educativas del municipio de Guática, Risaralda. La metodología fue cualitativa, de corte crítico-social y se emplearon como instrumentos la entrevista semiestructurada y el grupo focal, aplicados a veinte estudiantes y cinco docentes. Asimismo, se hizo un análisis documental de cuestiones curriculares y políticas. Posteriormente se triangularon los datos, lo cual generó diálogos críticos y propositivos entre los discursos de los sujetos de estudio, el estado del arte y las posturas propias del investigador. De allí emergen como resultados dos categorías de análisis: representaciones sociales de los docentes sobre ciudadanía, ruralidad y ciudadanía digital; y representaciones sociales de los estudiantes sobre ciudadanía. Se concluye que, la ciudadanía digital hace referencia a las dinámicas de interacción social en contextos rurales, la cual se determina por variables subjetivas que trazan nuevas posibilidades de acercamiento a estas comunidades. A partir de estas particularidades identitarias es posible que surjan nuevas concepciones y cambios curriculares cuyos valores permitan hacer un uso adecuado de los escenarios tecnológicos.

Palabras clave: ciudadanía digital; pedagogía; representaciones sociales; ruralidad.

ABSTRACT

This study aimed to enhance digital citizenship training for rural students in Guatica, Risaralda, Colombia. The methodology was qualitative and critical-social. It used semi-structured interviews, focus group applied to 20 students and 5 teachers. Additionally, the study presents a documentary analysis of curriculum and policy concerns. The data was triangulated afterward, leading to critical and proactive discussions among the subjects' discourses, the state of the art, and the researcher's positions. Two categories of analysis emerge as results: social representations of teachers on citizenship, rurality, and digital citizenship; and social representations of students on citizenship. It is concluded that digital citizenship refers to the dynamics of social interaction in rural contexts, which is determined by subjective variables that offer new ways of approaching these communities. From these identity particularities, new conceptions and curriculum changes may arise that assume values that allow the appropriate use of technological scenarios.

Keywords: digital citizenship; pedagogy; social representations; rurality.

1. Doctorando, Universidad de Manizales, Manizales, Colombia. Correo: gerardo.gomez@ucm.edu.co - https://orcid.org/0000-0002-8383-1875a

INTRODUCCIÓN

Este artículo presenta los resultados de un trabajo de investigación realizado en el marco del Doctorado en Ciencias de la Educación, adscrito a la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Manizales, Colombia. El estudio se marcó el objetivo general de comprender las representaciones sociales sobre ciudadanía digital de los estudiantes y los profesores de grado décimo de las instituciones educativas del municipio de Guática, Risaralda. Para este fin, se adoptó un paradigma metodológico es cualitativo, de corte crítico-social, y asimismo, se llevó a cabo un análisis documental que da habida cuenta de cuestiones curriculares, políticas y de directrices emanadas por el Ministerio de Educación Nacional (Mineducación).

Los datos que se recolectados a lo largo de las labores de campo, tuvieron un tratamiento desde la triangulación de datos, con el cual se propiciaron diálogos críticos y propositivos entre los discursos de los sujetos de estudio, el estado del arte y las posturas propias del investigador. Estos tres agentes son imprescindibles en la interpretación de las disimiles dinámicas de las realidades que confluyen, se amalgaman y se yuxtaponen en los contextos socioeducativos.

De esta manera emergieron dos categorías de análisis: representaciones sociales de los docentes sobre los conceptos de ciudadanía, ruralidad y ciudadanía digital; y representaciones sociales de los estudiantes sobre la ciudadanía. Con ellas se buscó darle respuesta a la pregunta que signa la investigación: ¿cuáles estrategias pedagógicas participativas de aula se direccionan hacia la formación ciudadana digital en estudiantes rurales de grado décimo?

En esta medida, se debe decir que, como primer hallazgo a lo largo de este trabajo, las relaciones societales son el resultado de la confluencia y la amalgama de disímiles y múltiples elementos y factores que permiten aprehender los fenómenos se puedan aprehender de manera crítica y asertiva dentro de un contexto en concreto. Concomitante con esto, los estadios socioeducacionales y los subsecuentes procesos que se desarrollan en ellos, están ligados, de forma íntima e indisoluble, con las transformaciones que se dan en el marco de las relaciones humanas con el mundo. Estos cambios, están dados, en mayor grado, por los avances vertiginosos que se han presentado coadyuvados por las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), de los que abrevan, por supuesto, las prácticas de la escuela y a los que estas enriquecen a su vez con sus postulados metodológicos, epistémicos y paradigmáticos.

Así pues, que en Colombia existen múltiples dinámicas y maneras de asumir la ciudadanía y de asumirse como sujeto ciudadano, en este caso desde el ámbito digital. Al respecto, cabe tener en cuenta que sociohistórico, es el que delimita las directrices que marcan la vida social y que el país se entiende como un “Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria democrática, participativa y pluralista” (Asamblea Nacional Constituyente, 1991, artículo 1). De tal suerte surgen las interacciones que permiten que las personas estén en sintonía con los avances tecnológicos y con los avatares de los escenarios digitales, lo que se ha dado en llamar “la digitalización de la sociedad”.

METODOLOGÍA

Enfoque de investigación

En este trabajo de investigación se marcó el objetivo general de comprender las representaciones sociales sobre ciudadanía digital que tienen los estudiantes y profesores de grado décimo de las instituciones educativas del municipio de Guática, Risaralda. Para dicho fin se adoptó un enfoque paradigmático cualitativo, con miras a aproximarse a un fenómeno esencial dentro de las dinámicas del sector socioeducativo y de la incorporación de estrategias cognitivas, metacognitivas y motivacionales en torno al tema de estudio, en un entramado que contempla a su vez las miradas de los alumnos como individuos subjetivos.

En otras palabras, al enmarcarse en la comprensión se la experiencia subjetiva de los individuos, esta labor de investigación se considera cualitativa (Strauss y Corbin, 2002). El interés en estas perspectivas radica en que los estudios de esta índole pueden gestar condiciones socioeducativas que impulsen u obstaculicen los procesos de enseñanza-aprendizaje. Asimismo, a través de esta postura metodológica se pueden comprender las interacciones sociales tal y como se experimentan (Batthyány y Cabrera, 2011; Mendizábal, 2006).

El enfoque adoptado también permite acceder a la información necesaria para el análisis en el desarrollo de esta clase de investigación (Schettini y Cortazzo, 2015). Así, se debe decir que esta estrategia facilita y hace expedita la participación consciente y comprometida de los sujetos de estudio y del observador (Polonia et al., 2020). Por lo tanto, este método ofrece, en general, diversos instrumentos de estudio y abre la posibilidad a fenómenos y circunstancias que no se detectan fácilmente. De ahí, que para este trabajo en concreto se hayan tomado las representaciones sociales de estudiantes.

Con respecto a lo anterior, es de apuntar, que hablar de representaciones sociales, como fenómeno de investigación, es apropiado y coherente desde el paradigma cualitativo. Por supuesto, al abordar este tipo de fenómenos sociales es esencial que se contengan miradas y perspectivas desde lo humano y lo volátil de su condición. Investigar, por lo tanto, es innato a la especie humana: preguntarse del porqué de los fenómenos (Cerda, 2011).

En este orden de ideas, es en la investigación, como factor productor de episteme, que se refutan o se ratifican los paradigmas y donde los nuevos estadios sociales se imponen sobre los antiguos. Em relación con este principio, Lotero et al. (2023) plantean la necesidad de: “indagar sobre el desarrollo de la inteligencia social a través de los enfoques de diseño curricular” (p. 385), es decir, de implementar un cambio estructural. El enfoque metodológico cualitativo, por tanto, encaja como camino por seguir hacia este propósito, ya que comprender las representaciones sociales que tienen los sujetos de estudio implica un acercamiento a este tipo de fenómenos desde visiones no axiomáticas, que se alejan de posturas positivistas y maniqueas. De tal modo se reconoce el hecho de que el humano, como ser gregario inmerso en interacciones sociales definidas por un contexto sociohistórico determinado y sustentado en—y por—actividades socioculturales, está ligado, de manera indisoluble, a su realidad contextual.

Tipo de estudio

Una vez se determinó que la metodología adoptada sería la cualitativa, resultó esencial mantener coherencia con dicho tipo de investigación. En este contexto, se identificó el enfoque crítico-social como un camino apropiado para lograr el objetivo de comprender holísticamente las representaciones sociales de los sujetos de estudio sobre un aspecto particular. Esta elección se sustenta en la capacidad de este método, de acuerdo con Hernández y Flores (2021), de concebir la realidad como un tejido subjetivo que incluye diferentes puntos de vista.

La postura crítico-social se erigió entonces como base para poner en marcha la experiencia investigativa. En tal medida, se asume que puesto que, las relaciones sociales son un lugar de interacción entre actores diferentes y que el enfoque seleccionado posibilita la inmersión en contextos complejos para captar las diferentes interacciones que ocurren en su interior. Adoptar esta posición implicó, por lo tanto, reconocer tanto los lugares como los individuos que se interrelacionan en los espacios societales (Mendizábal, 2006).

De esta manera, la principal motivación para el desarrollo de esta investigación fue lograr una interpretación sobre el diálogo que tiene lugar en el marco institucional (Strauss y Corbin, 2002). Este intercambio encuentra, en el carácter crítico-social, los elementos que contribuyen a trabajar procesos asociados a las representaciones sociales sobre la ciudadanía digital. Por tanto, se tuvieron en cuenta las ideas de Habermas (2018), quien enfatiza en la necesidad de superar las visiones limitantes para la interpretación, de modo que las prácticas investigativas deben buscar la libertad y la independencia como posibilitadoras de emancipación.

De tal suerte, la investigación crítico-social se configura, en este trabajo, desde las visiones sociales críticas, de las prácticas culturales y políticas. Así, esta se aplica desde un análisis profundo y reflexivo de las estructuras, los sistemas y las dinámicas sociales (Hernández y Flores, 2021). Esta clase de reflexiones son las que, en últimas, permiten empoderar a las personas y comunidades marginadas u oprimidas, para que puedan comprender y abordar sus propias situaciones y desafíos.

En resumen, este abordaje metodológico partió, en un prístino momento, de la definición del fenómeno de estudio; luego, se hizo una revisión de la literatura, desde una postura crítica, para pasar a la formulación de preguntas de investigación; después, se seleccionaron los métodos y se definieron los instrumentos de recolección de información para pasar enseguida a la recopilación de datos. Posteriormente, se llevó a cabo el análisis crítico y se contextualizaron los resultados mediante la triangulación de datos, que llevó a que emergieran las categorías. A continuación, se identificaron las implicaciones de los hallazgos y se proporcionaron algunas recomendaciones para abordar las desigualdades. Acto seguido, se divulgaron los resultados del trabajo, y por último, se realizó una autoevaluación reflexiva.

Población y muestra

El universo de estudio estuvo compuesto por 2.293 estudiantes de los centros educativos que son todos los educandos de las Instituciones Educativas: Instituto Agrícola Santa Ana de Guática, San Clemente, María Reina, e Instituto Guática, estos centros educativos se encuentran ubicados en el municipio de Guática, en el departamento de Risaralda. De tal población, la muestra seleccionada para este trabajo fue de 20 estudiantes (10 por cada una de las instituciones educativas foco del estudio) y 5 docentes.

Ahora bien, es de mencionar que el enfoque cualitativo permite contar con una muestra de la población, sin tener que recurrir a fórmulas estadísticas, ya que estas dan cuenta de un “muestreo no estadístico” (Strauss y Corbin, 2002, p. 21). De allí, que se busque profundizar en las relaciones subjetivas que se entraman entre el sujeto investigado, el sujeto investigador, el fenómeno investigado y la realidad contextual donde todos estos elementos y factores convergen.

Por lo anterior, esta muestra es guiada por algunos criterios de inclusión, los criterios de selección que se tuvieron en cuenta, para que los sujetos de estudio integraran esta investigación, son concomitantes con el objetivo general demarcado. Estos obedecen a las características endógenas o exógenas, que norman a la población sujeto de estudio, y que coadyuvan a alcanzar los fines del trabajo. De esta forma se depuró, de una manera objetiva, la amalgama de todos los elementos que componían el universo total abordado a hacer asequible el objetivo general de la investigación. Por tanto, estos criterios son los factores que deben cumplir los participantes de la labor metodológica.

Atendiendo a todo lo mencionado, los participantes de la labor metodológica cumplieron con los siguientes criterios: querer participar de forma voluntaria en el estudio; estar matriculado en el año lectivo del 2023 en la institución educativa; estar matriculado para el grado décimo; hacer parte del grupo etario entre los 15 y los 17 años; contar con el consentimiento del acudiente, para participar en el estudio; y no ser estudiante repitente del grado décimo.

Técnicas e instrumentos de recolección de información

En este enfoque cualitativo, de tipo crítico-social, fue importante recolectar datos mediante entrevistas semiestructuradas que contenían preguntas de base y estaban soportadas en un derrotero o guía de preguntas, lo que permitió el diálogo entre investigador y participante. Al respecto, es preciso recordar que esta técnica se establece como un proceso de cooperación entre las dos partes de la conversación, en el que se implementan estrategias que motivan la discusión y hacen que el discurso fluya, recordando eventos que pueden ser contados y expresando ideas que se tienen en torno al tema tratado (Batthyány y Cabrera, 2011).

El diseño de las entrevistas semiestructuradas, pensado para garantizar un equilibrio entre la estructura preestablecida y la flexibilidad, lo que permitió que los estudiantes expusieran, de forma libre e individual, sus percepciones, experiencias y reflexiones en relación con el tema de estudio, mientras el investigador profundizaba en los asuntos de interés. Esta metodología facilitó entonces la exploración de aspectos subjetivos y personales que tal vez no habrían emergido en contextos más formales o con un formato de preguntas rígido y positivista.

En paralelo, se realizó un grupo focal dividido en cuatro sesiones, con la participación de 10 estudiantes por cada sesión, para contar con la participación de los 20 estudiantes y los 5 docentes em este contexto. El propósito de esta estrategia fue generar un espacio de discusión colectiva, donde los sujetos de estudio interactuaran entre sí, compartieran sus puntos de vista y contrastaran sus experiencias. Las dinámicas grupales que emergieron durante estos encuentros proporcionaron una riqueza de información que no habría sido posible captar en entrevistas individuales, ya que las interacciones entre los alumnos permitieron que se manifestaran nuevas ideas y perspectivas a partir del intercambio mutuo. Este enfoque colectivo favoreció la observación de cómo los discursos individuales se entrelazan y se transforman en un contexto social.

Análisis de información

Después de obtener los datos, la información se analizó desde la teoría fundamentada. De esta manera se identificaron y categorizaron los conceptos clave (Cohen y Gómez, 2019; García, 2015). Ahora bien, es importante mencionar que la información obtenida con las técnicas empleadas resulta heterogénea, por lo que la interpretación cumple un papel clave en la discusión de los resultados, donde los hallazgos se triangulan con el estado del arte y el marco teórico (Quivy y Van Carnpenhoudt, 2005).

RESULTADOS

A continuación, se presentan los resultados del estudio. Como primera medida, conviene tener presente que la formación ciudadana digital en estudiantes rurales busca que estos se involucren en el ejercicio de la ciudadanía. Con dicho fin es esencial que los procesos de enseñanza-aprendizaje aprovechen las dinámicas de las herramientas digitales para volverse más interactivos y colaborativos. De tal suerte, los alumnos no solo efectiva. De tal suerte, que los estudiantes no solo deben adquirir habilidades técnicas para el manejo de estos recursos, sino que también deben comprender las implicaciones éticas y sociales de su uso. Esta concientización se puede fomentar mediante discusiones, debates y proyectos que aborden cuestiones como la privacidad en línea, la desinformación, el ciberacoso y la participación cívica en plataformas digitales.

En definitiva, la participación de aula fomenta el pensamiento crítico en los estudiantes porque les permite cuestionar la información en línea, evaluar la veracidad de las fuentes, identificar sesgos y comprender las consecuencias de sus acciones en el entorno digital. A través de una injerencia la participación activa en debates y proyectos relacionados con la ciudadanía digital, los alumnos pueden desarrollan la capacidad de tomar decisiones informadas y éticas en línea.

Finalmente, también conviene tener presente que la siguiente exposición de  hallazgos encuentra su asidero en la triangulación de información obtenida en el marco de la implementación del trabajo de campo. Es claro, entonces, que estos resultados se discuten a la luz del análisis de los discursos, entramados con el estado del arte y solidificados con el juicio del sujeto investigador.

Las categorías que surgieron en este análisis fueron dos: por un lado, las representaciones sociales de los docentes sobre ciudadanía, ruralidad, ciudadanía digital y representaciones sociales de los estudiantes sobre ciudadanía. Estas categorías se centran en los procesos sociales, mediante los cuales los estudiantes y los profesores adquieren, internalizan y aplican las competencias ciudadanas en los escenarios digitales a lo largo de su experiencia contextual.

Es preciso señalar que las competencias ciudadanas digitales abarcan habilidades, conocimientos, actitudes y valores que les permiten a los individuos participar de manera activa y responsable en la sociedad digital. Tales destrezas están intrínsecamente relacionadas con la formación de individuos comprometidos y participativos en la sociedad, ya que, engloban diversas dimensiones que demandan un análisis más profundo y contextualizado de las dinámicas relacionales de sujeto/sujeto (Rendón y Angulo, 2022).

Evaluar el desarrollo de competencias ciudadanas digitales en estudiantes implica examinar atributos como la participación en actividades y debates. Asimismo, algunos factores que influyen en la adquisición de estas habilidades son la inclusión de ética en el currículo y la adaptabilidad a situaciones sociales. De igual forma, las entrevistas y la percepción del impacto de las destrezas digitales en la convivencia diaria son claves para obtener una mirada integral al respecto.

En este orden de ideas, para las dos categorías enunciadas se consideraron las dimensiones de convivencia escolar y participación activa en actividades sociales y comunitarias. A su vez, se propusieron como indicadores los siguientes: capacidad para resolver conflictos de manera pacífica; respeto por la diversidad; toma de decisiones informadas; contribución positiva al bienestar colectivo; ética incorporada en el currículo; adaptabilidad a diversas situaciones sociales y percepción subjetiva del impacto de estas competencias en la convivencia diaria.

Representaciones sociales de los docentes sobre los conceptos de ciudadanía, ruralidad, ciudadanía digital

Moscovici (1979) propone entender las representaciones sociales como las ideas, las opiniones y las concepciones compartidas por la sociedad sobre temas específicos y que son expresadas para darle sentido al mundo. De tal suerte, que estas construcciones colectivas se conjugan en un entramado que les da vitalidad a las confluencias de lo social y que llevan a comprender por qué los contextos sociohistóricos y los grupos sociales pueden crear las más disímiles y diversas perspectivas.

De acuerdo con lo planteado por Moscovici (1979), las representaciones sociales se circunscriben en el plano de la subjetividad y se encuentran presentes en todo momento y en todo lugar; de modo que son un elemento imprescindible y recurrente en la vida de todos los individuos que comparten una realidad. Esta última, a su vez, es una creación social que involucra una amalgama de diversas posturas subjetivas.

En este orden de ideas, las representaciones sociales de los docentes, sobre los conceptos de ruralidad y ciudadanía digital atienden a lo que el Estado-Nación ha formulado en relación con dichos conceptos. Así, al articular dispositivos políticos legales, se considera que el Gobierno ha generado toda una producción hegemónica de la subjetividad, en la cual el ejercicio del ciudadano terminó siendo contenido como norma (Paredes y Freitas, 2020). De tal modo, los docentes, sujetos de este estudio, avizoran una serie de conflictos entre estas nociones y las dinámicas reales de la sociedad, con lo que se observa falta de flexibilidad y reconocimiento de subjetividades. En línea con lo señalado por Soria-Pérez et al. (2024) y Villafán (2024), existen tensiones que se transforman en reivindicaciones para el reconocimiento de nuevas formas de ejercer la ciudadanía.

De esto, se debe decir que las representaciones sociales que tienen los docentes están moldeadas por la realidad de sus propios contextos societales. Por ende se entiende la realidad como un amalgama policromo y divergente (Berger y Luckmann, 2003). A este respecto, tal como lo afirman los docentes entrevistados, es importante otorgarle voz a la otredad, que le da sentido a la presencia del yo, incluso integrándose con este, en un escenario sociocultural determinado. Por esta razón es adecuado preguntarse por las representaciones sociales en un contexto permeado por las cosmovisiones distintas y divergentes de cada uno de los sujetos que componen el tejido social.

Es preciso comprender, definitiva, que los seres humanos están condicionados por factores internos y externos, que hacen de su existencia una confluencia de posibilidades, en una especie de caleidoscopio. Así, su tránsito está cruzado por la diversidad en la que construyen sus discursos. Igualmente, es relevante mencionar que las personas no se pueden desvincular de la sociedad, lo cual hace que su subjetividad esté determinada por su constructo social.

Representaciones sociales de los estudiantes sobre la ciudadanía

De la subjetividad social emergen, por supuesto, las representaciones sociales como todo en un cúmulo de interacciones que se trenzan en el ser individual y reflejan su dependencia indisoluble del entorno social e histórico. En concomitancia, Moscovici (1979) dice que abordar estudios que tengan en perspectiva a estas elaboraciones personales: “nos coloca por algunas de sus vertientes en el corazón de los conflictos culturales y de las prácticas importantes” (p. 360), como los de la ciudadanía y sus prácticas socioeducativas.

A la luz de lo anterior, es claro que identificar las cosmovisiones que tienen los sujetos sociales y gregarios, o los grupos, lleva a adentrarse en el actuar de los individuos, en su forma de asumir y asumirse como sociedad interconectada (subjetiva/intersubjetiva) y, en esta medida, tomar posiciones ante lo que se considera de las prácticas sociales. Tal es el caso de las representaciones sociales que tienen los estudiantes sobre la ciudadanía.

Se pude colegir, por supuesto, que las dinámicas, que se establecen dentro de los estados sociales y socioeducacionales, mantienen a las personas estén en una constante configuración y reconfiguración de sus creencias, cosmovisiones y cosmogonías. Así pues, las representaciones sociales se encuentran en un fenómeno similar a la banda de Moebius, instituyéndose según la manera en que cada individuo entiende o se aproxima a su propia realidad y a la del otro en contextos sociales, culturales, históricos, políticos, económicos y ecológicos definidos.

En síntesis, las representaciones sociales están, en su génesis, gobernadas por la subjetividad, que está determinada a su vez por las dimensiones esenciales que se dan cita en los procesos sociocolectivos y se expresa tanto en el nivel de los procesos y de las instituciones sociales, como a escala individual. Por lo tanto, acercarse a las representaciones sociales como un binomio mundo-estudiante es apropiado toda vez que permite aprehender discursos subjetivos en un marco social.

La ciudadanía desde la mirada activa y comprometida de los estudiantes

Las representaciones sociales de los estudiantes consideran la ciudadanía como el encuentro de múltiples convergencias, de miradas que están ligadas de íntimamente, con el contexto sociocultural e histórico del que emergen y del que abrevan para otorgarles sentido y significado a los fenómenos escolares que se presentan en la cotidianidad. En este tenor, Moscovici (1979) asevera que: “la representación social es una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos” (p. 17).

Puede asegurarse que, la participación de aula para la formación ciudadana digital promueve el empoderamiento y el compromiso cívico de los estudiantes. Mediante esta estrategia es posibles que los alumnos se conviertan en ciudadanos digitales activos que comprenden su papel en la sociedad en línea y se sienten motivados para participar en debates públicos, campañas de concientización y actividades relacionadas con cuestiones sociales y políticas que afectan a la comunidad en línea y fuera de línea.

Así, en los discursos recogidos con la entrevista se puede advertir que los estudiantes entienden por ciudadanía como aquel factor que les permite a las personas ser parte de sus sociedades. De este modo, con estas respuestas, emergen puntos conexos que llevan a que se reivindiquen las dinámicas necesarias en la ciudadanía como la responsabilidad contextual, es decir, hacia la comunidad y hacia el país. Este deber supone participar de modo activo y decidido en los procesos democráticos y cumplir con las obligaciones tributarias. El concepto, desde la perspectiva de los alumnos, también abarca la conciencia ciudadana, que es lo que permite que una persona esté informada sobre los asuntos públicos y entender cómo funcionan las instituciones gubernamentales para tomar decisiones informadas y contribuir a la elaboración de políticas.

En este sentido, se debe decir que una parte esencial del ejercicio de la ciudadanía es el respeto por los derechos fundamentales de todos los individuos, como la igualdad, la libertad de expresión y la justicia y cumplir a la vez con los deberes cívicos y legales. Estas responsabilidades se enmarcan también en la participación, lo que implica involucrarse con la comunidad y la sociedad de manera activa, ya sea a través de organizaciones o de la promoción de proyectos solidarios.

Asimismo, la inclusión y la convivencia pacífica son valores fundamentales. En esa medida, asumir posiciones de tolerancia y respeto hacia las diferencias culturales, étnicas, religiosas y de género es esencial para la ciudadanía. De igual forma, este concepto comprende en la actualidad la responsabilidad ambiental, esto es, tener preocupaciones genuinas e informadas por el medioambiente y, en consecuencia, tomar medidas para preservarlo, como el uso responsable de los recursos naturales y la protección ambiental.

La construcción de la ciudadanía digital desde la perspectiva de los estudiantes en contextos rurales

Es relevante tener en cuenta que los estudiantes consultados no profundizaron en el carácter digital de la ciudadanía. En sus discursos solo afloran cuestiones como el respeto por las normas y la observancia de las obligaciones para con el Estado. De este modo se hace evidente que la participación de aula en la formación ciudadana digital debe ser inclusiva y abordar las disparidades en el acceso y la competencia en tecnologías, sobre todo en los contextos rurales. Por lo tanto, es preciso que las comunidades socioeducativas del municipio de Guática, en el departamento de Risaralda, consideren las necesidades de alumnos de diversas comunidades y niveles socioeconómicos, con miras a brindar oportunidades equitativas para participar y aprender.

La participación en el aula tiene un papel crítico en la estructuración ciudadana digital de los estudiantes porque facilita la adquisición de habilidades técnicas, el pensamiento crítico, el desarrollo de habilidades de comunicación y el compromiso con sus contextos sociohistóricos. En efecto, al analizar los resultados de los instrumentos se observa que estos discentes han escuchado que, al promover la participación activa en la sociedad digital, se preparan para ser ciudadanos responsables y éticos en un mundo cada vez más digitalizado. Así, la formación ciudadana digital se constituye como una faceta esencial de la educación del siglo XXI, dirigida a empoderar a las generaciones futuras en un entorno de tecnologías en constante evolución. Sin embargo, esta clase de instrucción no se da de forma asertiva en las instituciones abordadas en la investigación.

Las representaciones sociales, como mediadoras del conocimiento que tiene el individuo de su propio entorno, se abocan hacia la aprehensión, la comprensión y la interpretación de la realidad, la cual, como bien quedó explicitado con Berger y Luckman (2003), se construye en el estadio social. De tal suerte, estas representaciones cobran relevancia como coadyuvadoras en la construcción de la realidad, tal como apunta Moscovici (1979) y tienen, por lo tanto, un rol mucho más pronunciado en las interacciones que se originan entre los individuos de un contexto particular.

En definitiva, las representaciones sociales se posicionan como ordenadoras de todo lo que la sociedad le exige al sujeto: cómo comportarse, cómo actuar, cómo ser. Por lo tanto, estas perspectivas individuales, como propiciadoras y sustentadoras de la realidad, permiten que los educandos entiendan que la ciudadanía se forma y conforma con el diario vivir; que no es un asunto acabado, sino que se desarrolla a lo largo de la vida (Ramírez y Lepez, 2023).

La participación de aula como clave para la formación de ciudadanía digital activa y ética

La formación ciudadana digital implica no solo el consumo crítico de contenido digital, sino también la capacidad de comunicar ideas y perspectivas de manera efectiva. Este principio, sin embargo, no parece ser claro para los sujetos de estudio, ya que no observan la participación de aula como sustento para mejorar sus habilidades de comunicación en línea, incluyendo la escritura de mensajes y publicaciones, la intervención en debates virtuales y la colaboración en proyectos en línea.

No obstante, es claro que la sociedad contemporánea ha hecho de la formación ciudadana digital una prioridad educativa debido a la omnipresencia tecnológica en todos los aspectos de la vida, desarrollada a la par del avance de los constructos societales. La participación de aula emerge como una estrategia crucial para lograr la formación ciudadana digital ya que integra elementos clave para tal proceso.

La participación de aula se basa en el principio de que los estudiantes no deben ser meros receptores pasivos de información, sino actores activos en su aprendizaje y en la construcción de su ciudadanía digital. En consecuencia, esta población debe involucrarse de forma crítica y asertiva en la exploración de temas relacionados con la ética en línea, la identidad digital y la interacción social en plataformas digitales.

Por supuesto, la formación ciudadana digital se enriquece cuando los estudiantes cooperan y discuten temas en un entorno de aula. No obstante, los educandos no dejaron consignadas este tipo de actividades en los instrumentos de recolección de datos. Por lo tanto, es importante llamar la atención sobre el aprendizaje colaborativo, que fomenta el intercambio de perspectivas y de experiencias, lo cual permite desarrollar un entendimiento más profundo de cómo las decisiones individuales afectan a la comunidad en línea y cómo las personas pueden trabajar juntas para abordar cuestiones como el acoso cibernético o la desinformación.

De esto, la participación de aula se basa en el principio de que los estudiantes no deben ser meros receptores pasivos de información digital, sino participantes activos en su aprendizaje y en la construcción de su ciudadanía digital. Dado que, esta población debe involucrarse de forma activa, crítica y asertiva, en la exploración de temas relacionados con la ética en línea, la identidad digital y la interacción social en plataformas digitales. Por supuesto, la formación ciudadana digital se enriquece cuando los estudiantes colaboran y discuten temas en un entorno de aula, lo que estos educandos no dejan consignado en los instrumentos de recolección de datos. Ahora bien, el aprendizaje colaborativo fomenta el intercambio de perspectivas y de experiencias, lo cual, como es evidente, permite a los discentes desarrollar un entendimiento más profundo de cómo las decisiones individuales afectan a la comunidad en línea y cómo pueden trabajar juntos para abordar cuestiones como el acoso cibernético o la desinformación.

De igual forma, la participación socioeducativa promueve el desarrollo del pensamiento crítico en los actores escolares al involucrarlos en debates y en discusiones relacionadas con la ciudadanía digital. Estas actividades obligan a los estudiantes a cuestionar, analizar y evaluar el contenido que encuentran en la web y, eventualmente, a discernir entre información confiable y desinformación, capacitándolos para tomar decisiones sustentadas en su uso de la tecnología.

Lo anterior está encadenado con uno de los componentes esenciales de la formación ciudadana digital: la comprensión de la ética en los escenarios virtuales. La participación de aula ofrece un espacio seguro para explorar temas de esta índole como la privacidad en la red, el ciberacoso, el respeto por las distintas opiniones y la responsabilidad en la publicación de contenido digital. Así, los estudiantes pueden desarrollar un sentido de responsabilidad digital y tomar decisiones éticas en línea.

Además de los aspectos conceptuales y éticos, la participación de aula también se centra en el desarrollo de competencias técnicas. De este modo, al capacitar a los alumnos en el uso de herramientas y plataformas digitales, les brinda oportunidades para aprovechar los beneficios que ofrece la sociedad digital.

Como se puede ver, la ciudadanía activa está determinada por las dinámicas de la participación en los espacios escolares. Además, estas interacciones no se escinden de los contextos que escapan a los muros del aula, sino que, muy al contrario, los subsumen, los absorben y los incorporan. Este fenómeno de integración también se extiende a la comunidad en línea.

Concomitante con lo anterior, los estudiantes entrevistados creen que, al participar de manera activa en debates en la web, proyectos de concientización cívica o campañas digitales, desarrollan un sentido de responsabilidad hacia su sociedad y su entorno digital. Al respecto, es importante tener presente que la participación de aula para la formación ciudadana digital, como se indicó más arriba, debe ser inclusiva y equitativa. Por lo tanto, los docentes están en la obligación de abordar las brechas digitales y garantizar que todos los estudiantes, con independencia de su estrato socioeconómico o de su ubicación geográfica, tengan acceso a oportunidades de participación en las mismas condiciones.

Este enfoque permite reafirmar los principios de Moscovici (1979) relacionados con las representaciones sociales, como referencia a la interpretación subjetiva de la realidad, donde, de nuevo, las conductas son sustentadas y formadas por estas percepciones desde el contexto social.

En conclusión, la participación de aula es un enfoque integral que no solo proporciona a los estudiantes las habilidades técnicas necesarias, sino que también los prepara para ser ciudadanos responsables, éticos y comprometidos en un mundo cada vez más digital. Por ende, la formación a través de la participación socioeducativa se convierte en un vehículo esencial para capacitar a las generaciones futuras para que naveguen con éxito y responsabilidad en esa sociedad permeada por la tecnología.

La evolución de la ciudadanía en la era digital: transformaciones sociales y tecnológicas

Como resultado de la transformación en el desarrollo y significado del mundo social, el concepto de ciudadanía ha pasado por cambios ligados a las nuevas configuraciones de sus componentes. Es así como la desterritorialización que supone el discurso de la globalización, la resignificación del concepto raza (visto desde la amplitud de lo étnico como clasificatorio, que abarca aspectos de la historia, las costumbres y la cultura de los grupos sociales) o la aparición de sujetos sociales nuevos con roles concretos en el entramado social, como por ejemplo la población LGBTIQ+, las mujeres, los grupos indígenas, afros, entre otros, se articulan en el redimensionamiento de la ciudadanía como práctica social.

En este sentido, el desarrollo tecnológico del campo comunicativo (principalmente) que el planeta ha experimentado durante los últimos setenta años se ha traducido en la transformación de las relaciones sociales en todos los ámbitos, esto es, la producción y circulación económica, la información, el conocimiento y la participación ciudadana. La crisis del Estado-Nación, el decaimiento del discurso de la bipolaridad propuesto desde el orden mundial a partir de la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo de la retórica de la globalización y los cambios que han surgido dentro del propio capitalismo a partir del desmonte del bloque soviético han dibujado el contexto en medio del cual se presenta este crecimiento exponencial de lo digital.

La nueva arquitectura de las relaciones que propone la sociedad digital sitúa a la tecnología en el centro y como el ideal de la percepción que las sociedades tienen de sí mismas. Este es el resultado de la evolución del discurso de la innovación de la modernidad, que hoy se focaliza en una suerte de fe ciega en el progreso tecnológico y se expresó inicialmente en un imaginario deseable de vida buena, necesariamente acompañada de herramientas digitales, que fue promovido desde mediados del siglo pasado como una estrategia para incentivar el consumo.

La ideología tecnológica que acompaña la contemporaneidad ha logrado su mayor efecto asociado a las telecomunicaciones. Sin embargo, en otros escenarios, como el del conocimiento, también son evidentes las transformaciones provocadas a partir de la institución de este imaginario. Por esta razón se observa, por ejemplo, un cierto desinterés en la producción desde campos no asociados a la innovación tecnológica, e incluso una percepción de desconfianza frente a otros medios de comunicación.

DISCUSIÓN

Las comunidades rurales, por sus propias dinámicas, se pueden convertir en un reto en el tránsito de los estudiantes hacia la competencia y la conciencia digital (Chachagua, 2020). En estos escenarios las TIC resultan útiles al facilitar el desarrollo de la formación ciudadana digital, pero, de acuerdo con Bolaño (2021), es preciso cuidar al mismo tiempo el aspecto humano, real y contextual. En lugar de darle toda la prioridad al “dominio de las competencias digitales”, es igual de necesario “cultivar el convivir, empatizar y crecer en comunidad” (p. 137).

En esta medida, la formación digital en estudiantes rurales debe darse mediante procesos socioeducacionales diseñados con el propósito de darles herramientas para analizar, comprender, utilizar y participar de manera responsable y ética en los entornos digitales (Caro y Moreno, 2021). La idea es que los jóvenes cuenten con instrumentos oportunos y contextuales que los lleven a desarrollar habilidades, conocimientos y valores necesarios para ser y estar en el mundo de manera efectiva, y al mismo tiempo en sociedades digitales marcadas por la tecnología y la interconexión en línea (Apaza, 2024).

Con base en lo anterior, se debe decir que los entornos socioeducativos rurales, como mecanismos de inclusión social, permiten avizorar otras formas de ser y estar en el mundo (Parra et al., 2021). Por ende, la educación rural es una de las más importantes instancias en el contexto colombiano (Caro y Moreno, 2021) debido a la amplia preponderancia del campo en el desarrollo de las dinámicas educativas (Vargas y Romero, 2021). Ahora bien, con esto se entiende también que las prácticas rurales en el país pueden generar impedimentos para que los habitantes de estas regiones se entiendan como ciudadanos digitales (Giraldo y Becerra, 2022). De esta forma se presentan barreras que requieren una atención especial, como la falta de acceso a las tecnologías, la escasa infraestructura de conectividad y la limitada exposición a las oportunidades y desafíos de la era digital.

De cualquier forma, más allá de los obstáculos, no se puede ignorar la necesidad de equipar a los estudiantes con las competencias necesarias para que puedan participar en una sociedad cada vez más digital (Herrera y González, 2021; Jaramillo et al., 2024). Por ello, se deben enfocar los esfuerzos en investigar a fondo y desarrollar estrategias pedagógicas participativas que giren en torno a fomentar la formación ciudadana digital en los estudiantes rurales. Ahora bien, estos métodos de enseñanza deben diseñarse de manera meticulosa para superar los obstáculos únicos que enfrentan los jóvenes en este contexto, al tiempo que se promueven la participación activa y el pensamiento crítico en cuestiones relacionadas con la ciudadanía digital (Almanza, 2023; Apaza, 2024).

Por supuesto, la ciudadanía digital va más allá de la competencia técnica; implica la capacidad de comprender y gestionar las cuestiones societales, políticas, cívicas, éticas y legales de la tecnología en el entorno de la globalización (Antón y Levratto, 2021; Flores-Tena et al., 2021). En concomitancia, los ciudadanos digitales deben ser capaces de discernir información confiable de la desinformación, ser críticos ante lo que se les presenta en los escenarios virtuales y proteger su privacidad en línea y participar de modo constructivo en debates y procesos de toma de decisiones en un entorno de tecnología en constante evolución (Kaplún y Martínez, 2024; Soria-Pérez et al., 2024). Es de suponer, pues, que para los estudiantes rurales esta formación se presenta como una puerta hacia un mundo de oportunidades educativas y profesionales, al mismo tiempo que los empodera para abordar los desafíos de una sociedad en continuo cambio (Chachagua, 2020).

En este sentido, este tipo de estudios son pertinentes ya que permiten analizar minuciosamente los requerimientos específicos de los estudiantes rurales en términos de formación ciudadana digital. Al examinar las limitaciones en cuanto al acceso a la tecnología y la competencia digital, y al identificar las brechas que requieren una atención inmediata y sostenida, se puede ahondar en propuestas metodológicas e investigativas que se adapten a las mejores praxis sociopedagógicas con enfoque participativo, que han demostrado ser efectivas en contextos similares. De esta manera también se pueden ajustar las prácticas del docente a las particularidades de los varios y disímiles escenarios que existen.

De igual modo, trabajar este fenómeno puede representar una contribución esencial para la formación integral de los estudiantes rurales al permitirles a los actores socioeducativos aprovechar las oportunidades que brinda la sociedad digital actual. En esta medida, se espera que las estrategias pedagógicas desarrolladas no solo beneficien a la comunidad rural en particular, sino que, asimismo, sirvan como un referente para otras poblaciones rurales que enfrenten desafíos similares.

Este paradigma tecnológico, al cual el ciudadano contemporáneo se ha suscrito desde la cotidianidad, ha cruzado todos los escenarios y la producción de sentido del mundo social. Es así como ha impulsado y configurado un espíritu del tiempo o de la época que debe leerse necesariamente desde el impacto que la tecnología de las comunicaciones imprime en las relaciones y en la producción material y del conocimiento. Como resultado, la ciudadanía digital es un concepto que adquiere sentido en la época actual, si bien es cierto que su definición ha atravesado por diferentes etapas.

Por una parte, se encuentran aquellas posturas que parten de la reflexión sobre la convivencia en el escenario digital. Estos enfoques estructuran sistemas normativos que guían la interacción en el marco de la virtualidad y proponen un deber ser ético desde la responsabilidad y la seguridad en los encuentros dentro de este tipo de entornos. Por otra parte, existen estudios más recientes que problematizan en torno a las transformaciones de la práctica de la ciudadanía digital. Para ese fin, se sirven de un esquema comparativo que permite entender cómo ha evolucionado el concepto a través del tiempo, posibilitando la caracterización de los agenciamientos que han dado forma y estructura a lo que hoy se denomina ciudadanía digital.

En últimas, el concepto de ciudadanía digital bien podría ser entendido como la representación de las estructuras presentes en las interacciones posibles en los marcos de la sociedad digitalizada. Se trata de una noción en la que se median las discontinuidades propias de los procesos sociales que se manifiestan como característicos de este tiempo, como por ejemplo aquellos relacionados a la globalización como discurso y práctica hegemónica del orden mundial. Igual cabida tienen, en este sentido, las discontinuidades pensadas a partir de la distinción generacional entre los nativos digitales y otras generaciones que les antecedieron.

Lo claro es que la ciudadanía digital se enmarca en la dinámica de transformación política y cultural que supone la inserción del espacio cibernético-virtual a las relaciones entre los individuos y los Estados nacionales en medio de su crisis. A partir de este fenómeno se estructuran a su vez otras reflexiones en torno al escenario de desarrollo de la ciudadanía, más allá de los límites establecidos en términos territoriales, como venía siendo pensado en la modernidad.

La amplitud del espacio virtual transforma incluso las percepciones que los sujetos tienen de sí mismos. Las maneras en que estos deciden narrarse (muchas de ellas desde el anonimato) hacen posible la aparición del término “ciudadano de la red”. De tal modo se pueden denominar aquellos individuos que reciben amplios flujos de información, a través de los cuales se establecen lazos comunicativos desde lugares geográficamente distantes. Estos intercambios permiten el tránsito de experiencias, contextos, necesidades e incluso deseos, sobre los cuales se configuran ideales de vida individuales y colectivos.

En ese ambiente de dinamismo informativo e interconexión, la ciudadanía digital, pensada desde su enfoque global, representa también la “deshegemonización” de las narrativas sobre la realidad social, que antes pertenecían casi exclusivamente a canales de televisión, cadenas radiales, periódicos y revistas, esto es, a quienes disponían de los recursos de ensamble para la difusión de contenidos a través de estos medios. En cambio, el desarrollo de una amplísima gama de aplicaciones, plataformas y dispositivos durante las últimas décadas ha democratizado el acceso a los medios de comunicación —y en definitiva a la información—, logrando consolidar cadenas de participación y visibilizando actores y contextos antes excluidos.

Lo anterior permite dilucidar que las prácticas socioeducativas, como base de la reevaluación constante de paradigmas, debe estar en un perenne cambio, obligado por las diversas transformaciones sociales en las que se circunscriben. Esta conclusión resulta mucho más pertinente en el estadio colombiano, que evidencia una problemática latente para que el sujeto se asuma y se entienda como ciudadano digital, sobre todo en los contextos rurales, lo cual no se convierte en un impedimento real y tangible para que las personas ejerzan sus derechos. Por lo mismo, es de la mano de los adelantos y progresos que se dan en el campo de la tecnología que el sistema escolar, como candil de todos los escenarios humanos, encuentra sustento para lograr que los procesos que se abordan sean eficientes, asertivos y contextuales y estén conformes con las necesidades, los intereses y las expectativas de la sociedad como un todo amalgamado y democrático.

Gracias a los avances exponenciales de las TIC, los constructos escolares y la participación activa del ciudadano digital (Sánchez-Férriz, 2022), se pueden hallar herramientas pedagógicas pertinentes y coherentes que coadyuven con la praxis de las dinámicas que se dan en las comunidades societales. Algunas metodologías exitosas en el ámbito rural incluyen la cooperación, la organización de redes comunitarias y la creatividad colectiva e individual, y dimensiones comunes como la seguridad digital, la alfabetización, la comunicación y la ética digital (Soria-Pérez et al., 2024).

Finalmente, en concordancia con Lotero et al. (2023), no se puede perder de vista que las comunidades rurales, por sus múltiples barreras, enfrentan el “desafío [de] proporcionar experiencias educativas enriquecedoras que fomenten la inteligencia social” (p. 396). Solo con bases sólidas se podrá garantizar a los actores involucrados en el acto educativo una apertura a un mundo nuevo lleno de posibilidades, y acceder a una multiplicidad de herramientas que lleven a los estudiantes a comprenderse, desde sus propias particularidades, como ciudadanos digitales. Es ineluctable que los diversos contextos sociohistóricos en la actualidad involucran a todos los agentes sociales en un mundo inter e hiperconectado, en el fenómeno que se ha denominado globalización.

CONCLUSIÓN

El propósito del trabajo de investigación fue comprender las representaciones sociales sobre ciudadanía digital por parte de estudiantes y profesores de instituciones educativas del municipio de Guática, Risaralda. Este artículo, que brinda una aproximación a los resultados preliminares, revela que el surgimiento de ciudadanía en los contextos rurales está determinado por una serie de variables que articulan historias y cotidianidades propias y subjetivas, que contribuyen a la formulación de nuevos paradigmas en torno a la relación que se gesta entre la institucionalidad, la ciudadanía y la ruralidad.

Este vínculo, por supuesto, se encuentra en un constante dinamismo por las condiciones de cada escenario y, en la actualidad, se vale de la masificación de los espacios virtuales y las posibilidades que estos brindan para fortalecerse.

De este modo, las categorías de análisis establecidas —representaciones sociales de los docentes sobre los conceptos de ciudadanía, ruralidad y ciudadanía digital; y representaciones sociales de los estudiantes sobre la ciudadanía— permitieron navegar por las investigaciones relacionadas con el objeto de estudio. En el caso concreto de la ruralidad, se observó que la formación ciudadana transita a un proceso emancipatorio a partir del reconocimiento del territorio como factor identitario, valiéndose de espacios de legitimación como los entornos virtuales para su establecimiento y masificación (Almanza, 2023; Gómez-Barrera, 2021).

También se pudo identificar el rol de la escuela y el docente como escenarios de mediación y de apropiación del uso de las herramientas digitales, no solo de manera consultiva, sino desde posturas propositivas y constructivas de las nuevas formas de ciudadanía. En este orden de ideas, la escuela rural y urbana está llamada a alinearse con la tecnología como estrategia para atravesar por los actuales procesos de transformación generacional, de imaginarios y de elementos interculturales que la invitan a ello (Torres, 2020).

Es preciso reconocer que los estudiantes de hoy hacen parte de una generación nacida en medio de la tecnología, que requiere del desarrollo de habilidades para su dominio. Al mismo tiempo, se trata de un grupo de individuos que necesita una carga de valores que les permitan hacer uso correcto de esos escenarios virtuales que abren todas las posibilidades informativas de producción de contenidos (Cabello, 2022).

Ahora bien, más allá de las diversas posibilidades de participación que surgen a través de plataformas digitales y la variopinta gama de entornos virtuales enfocados en la creación de contenidos, la ciudadanía digital no deja de referirse a las dinámicas de interacción entre los individuos y el entorno social (Alcalá y Vieyra, 2024). En medio de este contexto se desarrollan sus proyectos de vida, y ahí radica la importancia de pensar en las características de los ciudadanos de los nuevos tiempos (Cáceres et al., 2020).

DECLARACIÓN SOBRE CONFLICTO DE INTERÉS

El autor declara que durante la redacción del artículo no se integraron malas conductas y valores inapropiados, ni han incidido intereses personales o ajenos a su voluntad. Por lo tanto, declara que no existe conflicto de intereses.

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES

Gerardo Andrés Gómez Sanabria: diseño y concepción de estudio, adquisición de los datos, análisis e interpretación de la información, redacción del manuscrito, revisión crítica y aprobación final del documento.

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