La proyección social una apuesta desde el acompañamiento pedagógico
Artículo de reflexión

La proyección social una apuesta desde el acompañamiento pedagógico

Olga Giraldo-Gómez+ , Jorge Iván Zuluaga-Giraldo+ , Dulfari Naranjo-Gomez+

Olga Giraldo-Gómez
Universidad Católica de Manizales
https://orcid.org/0000-0002-5072-1936
Jorge Iván Zuluaga-Giraldo
Universidad Catolica de Manizales
https://orcid.org/0000-0002-7848-6368
Dulfari Naranjo-Gomez
Universidad Catolica de Manizales
https://orcid.org/0000-0001-5263-381X
DOI: 10.21676/23897856.3033

Resumen

La Universidad Católica de Manizales, en coherencia con su sueño institucional de “forjar día a día, hombres y mujeres integrales, líderes constructores de una nueva humanidad”, le apuesta al mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables. De este modo, hace presencia en la Fundación Niños de los Andes de Manizales, con un equipo de docentes y docentes en formación de los programas de licenciatura de la Facultad de Educación, con el objetivo de contribuir al desarrollo integral de los niños y jóvenes, con base en el apoyo y acompañamiento pedagógico en las áreas de Lectoescritura y Tecnología e Informática. Este ejercicio se desarrolla a través de diferentes momentos que posibilitan la puesta en marcha de prácticas pedagógicas con un alto sentido social. De esta manera se procura el desarrollo de habilidades lectoescriturales, mediante diferentes estrategias. Simultáneamente, se incentiva el uso apropiado de diversos recursos didácticos mediados por la tecnología, lo cual redundará en un mejor desempeño académico y social por parte de la población de los Niños de los Andes. 

Palabras clave

población vulnerable; apoyo pedagógico; prácticas pedagógicas; habilidades lectoescriturales; tecnología e informática. Vulnerable population; pedagogic attendance; pedagogical practices; reading and writing skills; technology and informatics.

Introducción

Es imperativo reconocer la diferencia que presentan los niños actuales con respecto a los de otros tiempos; esto en cuanto a las formas de apoyo en la enseñanza que deben recibir de los educadores. No se puede atribuir las deficiencias en la educación solo al medio sociocultural, a la familia, a la crisis de valores, sino también a las condiciones que afectan los procesos de desarrollo del ser humano, como la genética, las condiciones socioeconómicas y psicológicas, la preparación académica, entre otras.

Por lo anterior, es importante que las personas implicadas en el proceso de formación (psicólogos, pedagogos y otros terapeutas) trabajen mancomunadamente, de tal forma que generen círculos de apoyo que incluyan todos los ámbitos del niño, y así brindar respaldo en los casos que presenten dificultades, y en consecuencia crear estrategias para superarlas. Es así como en el marco de las actuaciones educativas se plantea la necesidad de elaborar y utilizar medios y recursos didácticos que sirvan como herramientas de apoyo a los diferentes procesos de enseñanza y aprendizaje. Con esto se pretende responder a los procesos significativos que permitan retroalimentar aquellos temas en los cuales el estudiante presenta dificultad, y así propiciar su interés por el aprendizaje.

Los recursos didácticos facilitan a los educadores su tarea en la enseñanza, y a los estudiantes, su proceso de aprendizaje. Tales recursos deben ser diversos, creativos, innovadores y lúdicos. Deben facilitar el refuerzo de contenidos y el proceso cognitivo de cada estudiante. El acompañamiento pedagógico requiere un trabajo de asesoría y de orientación cooperativa del docente, de modo que le facilite al estudiante la interacción con el conocimiento, su construcción y deconstrucción, con base en la innovación y apropiación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Esto enriquece las habilidades de descubrir, calcular, estimar y, de esta manera, usar la información y hacerla útil en su cotidianidad. Según López (citado por Caballo y Gradaílle, 2008), “estamos ante un nuevo contexto social y pedagógico, que explora ‘formas y valores culturales inéditos hasta el momento, nuevas políticas sociales y culturales, incremento de sectores de población marginal y nuevos estados de conciencia y de acción” (p. 47). De acuerdo con Caballo y Gradaílle (2008):

En los escenarios que dibujan estas realidades, que acentúan la complejidad social, la educación adquiere nuevas características y funciones, que se concretan en modos de intervención que requieren una mayor cualificación y competencia profesional; de ahí que la educación en general y la pedagogía social en particular tengan que asumir la responsabilidad de formar a distintos profesionales para que —mediante procesos de acción-intervención transversales a muchos ámbitos de lo social— puedan afrontar estas dificultades y transformarlas en oportunidades educativas (p. 47).

Esto nos permite considerar el sentido del acompañamiento pedagógico como una oportunidad de mejoramiento de los procesos educativos, pero, más que ello, como una posibilidad de intervención de un contexto social y pedagógico, con base en la fundamentación de competencias académicas, laborales y sociales en el marco de la formación integral. De esta manera, el proyecto de acompañamiento pedagógico a la Fundación Niños de los Andes cobra vital protagonismo tanto desde los ejes de intervención como desde la lectura de contexto, el trabajo mancomunado entre formadores de vida, docentes y voluntarios, en pro de la formación integral, el mejoramiento de la calidad de vida, la atención a las diferencias y, en especial, el sentido del acompañamiento pedagógico, como una apuesta por el desarrollo y la aplicación de conocimientos en el marco de la misión sustantiva de la proyección social.

El acompañamiento pedagógico desde la función misional de la proyección social

La Universidad Católica de Manizales (UCM), como Obra de la Iglesia y de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Santísima Virgen, en los criterios para el logro de su misión, asume la educación superior como un proceso de formación que articula conocimiento y realidad, desde racionalidades humanas, científicas y tecnológicas, suscitando el ejercicio responsable de la participación en los asuntos de la familia, las instituciones y el Estado, para generar condiciones de vida que fortalezcan la construcción de una nueva ciudadanía y en perspectiva de la valoración de la diversidad, como condición inclusiva, incluyente y global que contribuya a una sociedad más justa, solidaria y fraterna. (Universidad Católica de Manizales [UCM], 2018, pp. 29-30).

En el marco del direccionamiento estratégico de la UCM, en cuanto a la visión y la misión, se asumen como funciones misionales y sustantivas la docencia, como una práctica social y cultural; la investigación, como un ejercicio de generación de conocimiento, y, específicamente, la proyección social, como una aplicación de conocimiento al contexto, mediado por un modelo pedagógico personalizante y liberador en la materialización de un sueño de formación institucional, que da respuesta a los desarrollos de la ciencia y el conocimiento y a los requerimientos sociales y culturales (UCM, 2018, p. 44).

En coherencia con lo anterior, los programas de licenciatura de la UCM acogen la responsabilidad social, articulada a la práctica pedagógica de los maestros en formación y, específicamente, al trabajo realizado por los profesores del programa, en pro de las comunidades en condiciones de vulnerabilidad. Toma como base el acompañamiento pedagógico, como una oportunidad de desarrollo, para el mejoramiento de los procesos académicos y la formación integral.

La práctica pedagógica toma como componente fundante la proyección social como una contribución a la solución de problemas no solo de índole académica sino social, desde el desarrollo de acciones que involucran a la comunidad en general y las cuales se desarrollan desde diversos componentes según la necesidad propia del centro de práctica. (Ruiz, Restrepo y Zuluaga, 2018, p. 16).

Es importante considerar que no solo las prácticas pedagógicas se convierten en un insumo para la puesta en marcha de la proyección social, sino también los proyectos sociales de desarrollo institucionalizados por los programas académicos, como se ve en este caso, con el acompañamiento pedagógico a la Fundación Niños de los Andes, promovido por los programas de licenciaturas de la UCM. La Fundación es una entidad que atiende población en condiciones de vulnerabilidad, mediante la modalidad de internado, en convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar; brinda medidas de protección a niños, niñas y jóvenes, desde los servicios básicos de vivienda, alimentación, salud, educación, entre otros (Fundación Niños de los Andes, 2016).

El acompañamiento pedagógico a la Fundación Niños de los Andes se viene desarrollando desde 2016 hasta la fecha. Su objetivo es contribuir al desarrollo integral de los niños y jóvenes de la Fundación, a partir del fortalecimiento de los procesos de lectoescritura y tecnología e informática, mediante el diseño y la aplicación de actividades que atienden a las diferentes necesidades diagnosticadas en los niños durante el proceso.

La pedagogía como núcleo de los procesos educativos

La palabra pedagogía tiene su origen en el griego paidos (‘niño’) y agein (‘guiar, conducir’); es decir que se relaciona con el arte de enseñar o guiar. Este término hace referencia a un conjunto de saberes que tiene por objeto impactar el proceso de aprendizaje del ser humano, y su interés primordial se centra en la comprensión y el estudio de la educación. En palabras de Lucio (1989):

La educación es un proceso amplio, integral; la enseñanza uno específico. La ciencia pedagógica es la orientación metódica y científica del quehacer educativo, la ciencia didáctica lo es de la enseñanza. Hay pues en esta visión de los cuatro componentes, una relación entre saber y práctica social, y una entre lo global y lo específico. (p. 39).

Vivimos en un mundo que experimenta grandes cambios y avances en todas las esferas de la humanidad. Esta dinámica no es ajena al acto pedagógico, que permite la construcción y organización de la sociedad, lo que le facilita la liberación al individuo frente a las lógicas que impone el sistema; tiende a generar espacios de humanización e innovación, donde se vinculan los diversos modos de pensamiento. De allí se derivan diferentes razonamientos que categorizan la pedagogía según el contexto sociocultural y económico y la época en la cual se plantean. Estos buscan la adquisición de nuevo conocimiento y el desarrollo de diferentes capacidades en las esferas social, cultural, cognitiva y física. Por tanto, los modelos pedagógicos actuales van ligados con la psicología del desarrollo y la psicología educativa.

Uno de los pedagogos contemporáneos más influyentes es John Dewey, para quien “la educación debe ser flexible y atenta a las diferencias de cada individuo, a sus capacidades, preferencias y experiencias” (Trejo, 2014, p. 8). En este sentido, Dewey nos presenta la educación como un acto que implica realizar una lectura y una contextualización de la realidad del individuo. Esto permite potenciar sus cualidades y aptitudes, además de tomar las experiencias vividas como un medio para desarrollar a la persona. De este modo se generan las transformaciones que llevan a educar de una manera holista y humanizante.

Con todos estos desafíos se comprende que la pedagogía y educación social deba ser una propuesta de realidad inclusiva, compleja e innovadora, ínter- y transdisciplinar, reflexiva, crítica y praxeológica con la reconstrucción del conocimiento pedagógico y su concreción en las diversas prácticas socioeducativas que suscita; un pedagogía y educación social con perfiles que comprenden múltiples dimensiones de una educación que ha de cambiar en un mundo sometido a cambios permanentes. (Juliao, 2014, p. 31).

En conclusión, en la práctica educativa se estudian los fenómenos socioculturales y económicos que buscan la formación de la persona y la influencia de la educación en el avance de la sociedad. Según Zambrano (como se citó en Leal, 2006): “El discurso pedagógico vincula la práctica, la teoría y los sujetos; se dirige a pensar las cuestiones vivas de la educación y, por esto, es un discurso incisivo sobre las decisiones que se toman en el plano político o en el económico” (p. 48).

El acompañamiento pedagógico como respuesta al sufrimiento y al proceso de resiliencia

No cabe duda de que el sufrimiento forma parte de la cotidianidad del ser humano. Es como si ser humanos se leyera como sinónimo de sufrimiento. Es por eso por lo que, como especie, debemos generar resiliencia frente a este; de lo contrario, nos veremos inmersos con frecuencia en profundas nostalgias que solo llevan a la insatisfacción, lo que conduce a buscar respuestas en agentes externos, sin darnos la posibilidad de reflexionar frente al hecho de que la verdadera forma de encontrarnos interiormente es habitando de manera distinta y permanente en nuestro corazón.

“Una de las muchas perspectivas para abordar el sufrimiento, a fin de comprenderlo y sanarlo, es la de la interioridad del ser humano” (Castro, 1998, p. 15). Por eso las poblaciones vulnerables requieren un acercamiento especial a los asuntos académicos. En ese orden de ideas, antes de “vaciar información” en sus cerebros, perturbados quizás por tanta miseria vivida, el proceso debe hacerse a la inversa, desde el interior, de manera tal que se movilicen sentimientos, viejos lastres que impiden que la vida se enfrente con la cabeza en alto, tal vez con un poco de gallardía, procurando, quizás, una mueca de ironía frente a tanta miseria humana y pese a las dificultades y desavenencias que nos hayan heredado. Por tanto, se trata de romper la historicidad, revelarse, si se quiere, a vivir los lastres que en ocasiones, parece, estamos condenados a repetir generación tras generación. Así las cosas, es la educación la garante de grandes cambios en las sociedades, puesto que a través de ella se pueden procurar las verdaderas resiliencias internas, y de esta manera podremos, entonces, erigirnos como una verdadera nación en “vía de desarrollo”.

Como se expresó, a través de un profundo ejercicio interior se puede superar el sufrimiento. Por lo tanto, se debe orientar lo académico desde el corazón, de manera tal que el niño, la niña o el joven no sientan violentado su proceso interno, puesto que la mayoría de las veces las poblaciones vulnerables son tratadas en el aula como una cifra más por la que responder ante las secretarías de educación y, por tanto, el Ministerio de Educación. Es el momento, entonces, de hacer un pare frente a la forma como se abordan estas poblaciones. El docente no puede seguir priorizando el desarrollo de las diferentes áreas, cuando quienes habitan el aula tienen sus vidas destrozadas por la violencia familiar, el abuso sexual —en muchas ocasiones por parte de sus “parientes más cercanos”— o el consumo de alucinógenos —como vía de escape ante tanta miseria humana que han tenido que vivir—. Todo ello requiere una preparación previa por parte de los docentes que acompañan los procesos de aula.

Esta población requiere a gritos un trato preferencial e inclusivo en sus procesos académicos y de proyecto de vida, y no seguirla mirando de soslayo, puesto que llegamos a sentir que nuestras vidas están un poco en peligro. En la medida que se siga segregando este tipo de población, la brecha social, educativa y cultural se hará cada vez más insalvable y, por tanto, se agudizará mucho más el resentimiento social por parte de ellos, hasta llegar a sentir que han perdido su calidad de ciudadanos. Según Tony de Mello (como se citó en Castro, 1998):

El niño es otra víctima de la violencia cultural. La cultura dice: “Hay que reformar al niño”, con lo que se da por supuesto que el niño es malo; y con la consigna de que “hay que prepararlo para la vida” (¿qué vida?) se le domestica metiéndole una programación de leyes y conducta. El niño, precisamente, nace con toda su capacidad despierta para agarrarse a la vida, pues la vida es precisamente la única maestra que no se equivoca y lo educa en libertad”. (p. 21).

Como bien lo agrega De Mello, es la vida la que con sus constantes bemoles educa; por tanto, debemos estar atentos a todo cambio para, de esta manera, procurar inteligencia en su grado sumo respecto a la toma de decisiones, pues la verdadera sabiduría está en hacer lo más conveniente para la propia vida, sin causarle daño a los demás. Podremos estar académicamente muy preparados, pero ser pésimos en la toma de decisiones. Aquí, entonces, subyace la verdadera introspección: solo en lo más íntimo de nuestro ser hallamos verdaderas respuestas que nos transforman y, por tanto, a quienes están más próximos a nuestras vidas.

En conclusión, se busca fortalecer el proceso de acompañamiento pedagógico en el marco de las pretensiones académicas, como lo son la lectura, la escritura, la matemática, la tecnología e informática y demás áreas, como una respuesta a los bajos niveles académicos, pero como una oportunidad de reconocimiento del otro, según su historia, desarrollo e integralidad, con el fin de potenciar sus niveles de desarrollo social e intelectual. En este sentido, el acompañamiento pedagógico se convierte en una estrategia en el marco de la formación integral, que le permite al sujeto generar mejores condiciones y posibilidades de vida, con lo cual supera sus principales dificultades.

El acompañamiento pedagógico desde un modelo educativo

El conocimiento es la base fundamental que posee todo ciudadano para desenvolverse de manera activa en una sociedad, ser libre y contribuir al desarrollo de una comunidad. Es así como la educación entra a desempeñar un papel determinante en el conocimiento que adquieren los ciudadanos, ya que debe desarrollar en ellos un sentido crítico, analítico y responsable para la toma de decisiones, además de fomentar los valores, hábitos y actitudes que contribuyen en la formación de personas competentes y preparadas, para afrontar los desafíos de un mundo acelerado y cambiante.

Es responsabilidad de los profesionales en educación estar atentos a los diferentes retos y cambios que se van presentando en la formación de los ciudadanos, con el fin de crear e implementar las estrategias adecuadas para atender todas aquellas novedades que se presenten. Es por esto por lo que la educación colombiana privilegia diferentes modelos de aprendizaje, los cuales se incorporan a las instituciones educativas, teniendo en cuenta el contexto y las condiciones de educabilidad de los sujetos, con el fin de orientar procesos de aprendizaje de manera correcta. Es el caso del modelo de aceleración del aprendizaje, que se considera

[…] un modelo educativo flexible que atiende población en extra edad entre los 10 y los 15 años de edad que no ha podido culminar su primaria, permitiendo a los estudiantes avanzar varios grados en un año y superar su desfase edad-grado; se implementa a través de proyectos interdisciplinarios que ubican al estudiante como centro del proceso de aprendizaje, logrando que desarrolle las competencias básicas y recupere la confianza en sí mismo y en su capacidad de aprender, de modo que pueda continuar en el sistema educativo. (Ministerio de Educación Nacional [MEN], 2010, p. 6).

Este modelo se desarrolla a través de periodos anuales, tiempo en el cual “los estudiantes desarrollan un módulo de nivelación que permite reforzar sus desempeños en lectura, escritura y matemáticas, al tiempo que se familiarizan con la metodología del Modelo, y seis proyectos interdisciplinarios” (MEN, 2010, p. 6). En coherencia con esto, el modelo está diseñado para comunidades muy específicas, en cuanto a mayor cobertura, inclusión y atención para aquellos niños que han tenido dificultades en su proceso académico y reclaman un modelo que se ajuste a sus necesidades. Esto les permite recuperar la confianza en sí mismos y mejorar los niveles de motivación para continuar con sus procesos académicos y reconstruir proyectos de vida.

Las instituciones de educación superior y de formación de maestros potencian el reconocimiento del contexto socioeducativo por parte de los docentes en formación. Ello les permite explorar diferentes escenarios educativos, con el fin de proyectar su perfil profesional, basado en un acercamiento a un posible ámbito laboral y en la comprensión de las necesidades particulares de la comunidad. Tal es el caso de la UCM y su inmersión de apoyo pedagógico en la Fundación Niños de los Andes de Manizales, integrada por sus componentes de docencia y proyección social, que buscan emprender un acompañamiento educativo y pedagógico. En este sentido, vale la pena destacar una de las ideas de Jorge Luis Borges (como se citó en Semana, 2011): “La universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa” (párr. 13).

Evidentemente, la experiencia de trabajo con el modelo pedagógico de aceleración del aprendizaje les permite a los estudiantes nivelarse en el grado correspondiente a su edad y culminar el bachillerato, con el fin de responder a las necesidades socioafectivas de los estudiantes con esta condición. El MEN viene liderando programas y propuestas pedagógicas que tienen como propósito brindar a los maestros una herramienta potente de atención especializada (Howard y Stephens, 2018. p. 17).

En conclusión, el modelo aplicado a los niños de la Fundación se convierte en una posibilidad de acercamiento, apoyo, acompañamiento y crecimiento en el orden profesional y personal, sobre la base de criterios de integración y superación de necesidades propias. Permite el tránsito por el modelo educativo y la formación de ciudadanos en el marco de la vida laboral y social.

Acompañamiento pedagógico en tecnología e informática

La educación en una sociedad caracterizada por un desarrollo tecnológico avanzado, no deja de sentir el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s). Incorporar las TIC’s a la educación se convierte casi en una necesidad, donde la discusión, más allá de referirse a su incorporación o no, debe orientarse al cómo elevar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje con las mismas y cómo integrarlas de manera tal que lo educativo trascienda lo tecnológico. (Cabero, 2001, p. 97).

El acompañamiento pedagógico en el área de Tecnología e Informática busca brindar el acceso a las TIC, no solo como una necesidad de incorporación, sino también como mediación y orientación de los procesos de enseñanza y aprendizaje, que actúe como apoyo en diferentes temáticas, entre las cuales están la ofimática, las redes sociales, el correo electrónico, la navegación y la búsqueda en la web. Con estas temáticas el niño adquiere destrezas y habilidades en el manejo y la administración de la información, y en consecuencia se promueve el uso y aprovechamiento significativo de estas tecnologías. De acuerdo con Andrade y Maestre (2008):

La informática se presenta como un recurso tecnológico que facilita la labor acostumbrada por los profesores, los administrativos y los estudiantes. En el proceso de acercamiento se hace énfasis, en identificar el valor agregado del uso de la tecnología, al especificar las estrategias pedagógicas, la metodología, las actividades y los recursos adecuados para el desarrollo; orientando el aprender a aprender la tecnología de modo significativo y autónomo. (p. 2).

En este sentido, la incorporación de la tecnología y la informática en el aula de clase transciende las fronteras del acceso, y se promueve como un medio de apoyo y acompañamiento pedagógico; potencia mejores procesos de enseñanza y aprendizaje que contribuyen a superar las desigualdades sociales y académicas en el marco de la formación y el desarrollo integral. En palabras de Henao (1993):

La introducción de esta tecnología en el aula escolar no es necesariamente una garantía de cualificación e innovación pedagógica. También es posible utilizar estos valiosos recursos para reforzar y perpetuar concepciones, métodos y prácticas de enseñanza obsoleta e ineficiente. Aprovechar estas poderosas herramientas para crear entornos de aprendizaje en los que podamos realizar nuestros más caros ideales educativos constituye un gran desafío a la creatividad y espíritu visionario de los maestros. (p. 95).

La incorporación de la tecnología y la informática en el aula de clase promueve factores disciplinares y didácticos de apoyo y acompañamiento pedagógico. Esto invita a repensar el acto educativo desde la integración de los actores y su papel en este proceso, lo que hace del estudiante protagonista de procesos de aprendizaje, y al docente, un facilitador y mediador del conocimiento, desde la planificación e implementación de actividades que lleven al desarrollo de competencias digitales, encaminadas a que el estudiante mejore sus procesos de aprendizaje con base en la indagación, la comunicación, la elaboración y la difusión de información (Area, 2008).

En cumplimiento, y siguiendo a Sáez (2010):

El rol del docente a la hora de aplicar las tecnologías en el ámbito educativo es esencial, pues el éxito de la aplicación de las mismas en los procesos de enseñanza y aprendizaje depende del diseño y desarrollo que potencia la figura del docente respecto a adaptación y aplicación de actividades didácticas en el marco del acompañamiento y apoyo pedagógico. (p. 193).

En coherencia con lo anterior, y desde la puesta en marcha del acompañamiento pedagógico entre la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Manizales y la Fundación Niños de los Andes, se evidencia un fortalecimiento en los procesos académicos en las áreas de lengua castellana y tecnología e informática, así como una nueva dimensión de las prácticas pedagógicas de los programas de licenciaturas, basados en el conocimiento y el acercamiento a contextos que vinculan población en condición de vulnerabilidad. De este modo se potencia la formación humana con principios integradores de socialización y convivencia social.

Conclusiones

El acompañamiento pedagógico integra los diferentes actores del proceso educativo, lo que facilita mejores procesos de enseñanza y aprendizaje, con base en diversas estrategias y mediaciones didácticas, como una intervención en el contexto social y pedagógico que se fundamenta en el desarrollo de competencias académicas, laborales y sociales, en el marco de la formación integral.

El proyecto de apoyo pedagógico a la Fundación Niños de los Andes se acoge desde los programas de licenciaturas como un ejercicio de proyección social, en pro de las comunidades en condiciones de vulnerabilidad, desde el acompañamiento pedagógico como una oportunidad de desarrollo, mejoramiento de los procesos académicos y formación integral, en el marco del direccionamiento estratégico y las funciones sustantivas y misionales de la UCM.

La práctica educativa y pedagógica de los maestros del programa, como de los docentes en formación, se convierte en una estrategia vivencial y de ejecución de la proyección social, ya que reconoce el contexto sociocultural, sus necesidades más latentes, y fundamenta estrategias de trabajo conjunto con diferentes actores y entidades, como contribución a solucionar problemas, no solo de índole académica, sino también social, a partir de acciones que involucren a la comunidad en general.

El acompañamiento basado en una dimensión pedagógica y social, en el marco de las pretensiones académicas, los ejes temáticos y los objetivos de desarrollo, brinda una respuesta oportuna a los bajos niveles académicos. Emplea modelos flexibles que permiten leer la realidad del contexto institucional en perspectiva de crecimiento en el orden profesional y personal, de acuerdo con criterios de integración y superación de necesidades propias, lo que genera mejores condiciones y posibilidades de vida.

Finalmente, la incorporación de las TIC, tanto en el aula de clase como en los procesos de acompañamiento pedagógico, promueve mejores condiciones y desarrollos en el proceso educativo. De este modo, se crean buenos niveles de motivación y desarrollo de competencias en perspectiva de calidad de procesos de enseñanza y aprendizaje, basados en mediaciones y herramientas como desafíos de innovación e ideales educativos y de superación.

Declaración de no conflicto de intereses

Los autores manifiestan que durante la ejecución del trabajo o la redacción del artículo no han incidido intereses personales o ajenos a su voluntad, incluyendo malas conductas y valores distintos a los que usual y éticamente tiene la investigación.

Citas

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Cómo citar

Giraldo-Gómez, O., Zuluaga-Giraldo, J. I., & Naranjo-Gomez, D. (2020). La proyección social una apuesta desde el acompañamiento pedagógico. Praxis, 16(1), 77–84. https://doi.org/10.21676/23897856.3033
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